Eso fue lo que me pasó a mí. Y cuando me di de bruces con lo último de Santiago Díaz no me lo pensé. Lo cierto es que me gustó tanto como la trilogía anterior.
Lo puedes leer perfectamente aunque no conozcas El buen padre, Las otra niñas ni Indira, pero si lo haces después de haberte empapado con la historia de la inspectora de policía, te va a encantar porque es una continuación de la saga, pero centrándose en su agente gitano: Juan de Dios Cortés, a quien el autor le ha prestado su segundo apellido.
Y esa es la mejor baza de la novela, que su protagonista es un policía gitano, con más arte que nadie, mucha calle, sabiduría popular, contactos en todos lados y un carácter estupendo. Encanta su forma de ver la vida, sus chascarrillos, su familia, víctima de las drogas, con un puesto de ropa interior en el mercadillo.
Es que Santiago Díaz perfila de maravilla sus personajes, protagonistas, secundarios, antagonistas. Y, por supuesto, como buen guionista, las tramas y subtramas que narra en esta nueva entrega.
Para mí, es uno de los grandes de la novela negra.
¿Por qué? porque te atrapa, por lo bien que hila las historias, porque sus personajes son creíbles, por los puntos de giro que dan la vuelta a la novela, porque sorprende, porque las chispas de humor, por sus diálogos, porque está bien escrito.
Y porque después de leer sus novelas me cae bien, igual que Indira y Jotadé, que tienen algo con lo que te identificas.
Ya estoy esperando la siguiente entrega.
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