Un libro del que mucha gente habla, de no muchas páginas por lo que no da pereza leerlo. Pero, eso sí, cuando lo acabas te quedas en shock. No te lo pierdas, por favor.
Lo primero que leo de Juan Tallón, pero no lo último.
Con una redacción ágil y sencilla, sin pretensiones, se trata de una crítica voraz a la vida actual, en la que no da tiempo de parar y disfrutar cada momento, si no que pensamos en lo que llegará en el futuro.
Narra un día de una pareja como si fuera uno más en su vida. Bueno, un día cualquiera no, la víspera de salir de vacaciones, o sea una de las jornadas más estresantes, pero también la más ilusionante.
Juan Tallón describe los desvelos de cada uno en su trabajo, los marrones con los compañeros, las reuniones y tareas que tienen que cerrar, los líos en el hogar, en la guardería del bebé, en la preparación del equipaje, de confirmar reservas, revisar coche, comprar lo necesario, devolver una compra on line defectuosa, hablar con los padres enfermos... Las mil cosas que solucionar para poder irse unos días a disfrutar de su hijo y del descanso.
Y lo cuenta de una manera sencilla, tal y como requiere la existencia ordinaria de unos padres jóvenes, que viven con la esperanza de que lo que uno no haga le dé tiempo a la otra, o al revés. Los diálogos son cotidianos, es todo de lo más normal, anodino, si cabe, sin mayor importancia.
Y una hora sigue a la otra, la jornada sigue su curso hasta que va a tocar su fin. Y justo acaba la novela. Y te deja sin aliento.
Helada, aturdida. Con el alma en vilo. No esperas semejante final. Necesitas parar, ahora sí, y reflexionar. Es entonces cuando te das cuenta de que cada frase, cada escena que describe, cada línea, cada diálogo tiene una intención.
Y no digo más. Solo léelo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario