miércoles, 19 de septiembre de 2018

Mucha Isabel, muchísima











¡HOLA! viene cargadita con la confesión de las dos isabeles de España: la Preysler y la Pantoja. Tan queridas, tan admiradas y tan diferentes. Dos isabeles y dos mundos opuestos.


Ambas representan dos universos irreconciliables: una es la fina, la espectacular, la glamourosa. Y la otra, la sufridora, la madre de sus hijos, la popular. 


La primera aparece espléndida, como si tuviera 20 en lugar de 67 años. Luce maravillosa de cuerpo, cara, pelo y estilo. Recargadísima, eso sí, luciendo el arsenal completo de las joyas de Rabat, ¡¡¡hasta para el albornoz tiene un collar de diamantes!!! Qué sencillez, por favor. 



Entre sus perlas: 
Que por mucho que lleves un vestido ideal, si vas mal peinada, nada. Para lucir estupenda, hay que ir perfecta de pelo.
 
Que para tener buena cara, nada como cuidarse en un buen centro de belleza. Ella alterna el de Marisol Yébenes con Cadó, de su consuegra.
Que hay que hacerse tratamientos corporales cada poco tiempo y ayunar una vez a la semana. Obligatorio.
Que para aguantar los tacones, la genética. Como la suya, que ella los aguanta como una jabata.  
Así que ahora, después de la Buchinger, que está más guapa que nunca, es el momento de posar y contarlo todo; hasta de Julio Iglesias ha hablado. Que hay que amortizar la Buchiger.  

Y la otra Isabel, en cambio, venga de llorar. A sus 62 sigue con su vida de penar, rabiar y de sufrir. Pobre Pantoja, sigue padeciendo; recién salida de la cárcel ahora tiene que lidiar con su Chabelita, que le da mala vida, y ella ya no puede más. 
Que si sale y no entra, que si tiene un novio nuevo que  a ella no le gusta, que si el hijo de cuatro añitos, que si se fue hace mucho de su lado, que si no quiere trabajar... y fíjate cómo será que la Pantoja prefiere que su hija esté en Gran Hermano que en cualquier otro sitio, porque así, al menos, sabe dónde y con quién está. Muy fuerte. 

En fin, que si te llamas Isabel, a ver dónde te posicionas: en el  planeta del glamour o en el penar. 
Un solo nombre para dos mujeres.

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